Firmar la obra antes de soltarla: por qué el código de AgilEx es público

Una licencia MIT y un registro de derecho de autor resolvieron dos preguntas que parecen opuestas, quién puede usar la herramienta y quién la hizo.

Posted by Daniel Arbelaez on Sunday, October 25, 2026

Piensa en un cuadro colgado en la pared de una biblioteca pública. Cualquiera que entre lo puede mirar el tiempo que quiera, tomarle una foto o sentarse a copiarlo en una libreta. En la esquina inferior hay una firma pequeña que no le prohíbe nada a nadie y que solo dice quién lo pintó. Esa firma y esa pared abierta conviven sin problema, y entender por qué me ayudó a decidir qué hacer con AgilEx en 2022.

La duda que no me dejaba avanzar

Cuando el script de la primera entrega empezó a servirle a otras personas, me cuestionaba algo que no tenía nada de técnico y sí mucho de legal. ¿De quién es una herramienta que hace un servidor de la Rama Judicial para resolver un problema de los despachos? La Ley 23 de 1982 responde una parte en su artículo 91, que le da a la entidad los derechos sobre las obras que sus empleados crean en cumplimiento de las funciones de su cargo. AgilEx no nació así. Lo construí como proyecto personal, con equipo y cuentas propias, sin encargo ni instrucción de ninguna dependencia, y esa diferencia tenía que quedar escrita en algún lado antes de que la herramienta circulara.

Había otra tentación, la de guardarme el código y repartir solo el ejecutable. Me pareció un contrasentido. Una herramienta que va a tocar expedientes judiciales tiene que poder revisarse, y nadie debería instalar en un despacho un programa cuyo funcionamiento no puede leer nadie. Así que la decisión fue publicar todo, y el problema pasó a ser cómo hacerlo sin perder la firma.

Mirar no cuesta nada

La licencia llegó antes que la primera versión. El 2 de marzo de 2022 agregué al repositorio el texto de la licencia MIT en un archivo llamado LICENCE, con la ortografía de quien escribe en español pensando en inglés. El 4 de octubre lo dejé como LICENSE, con el año, y el 26 de octubre publiqué la versión 1.0.0. La MIT es una de las licencias libres más cortas que existen. Permite usar, copiar, modificar y redistribuir el código, incluso dentro de otro proyecto, con una sola condición, la de conservar el aviso de autoría.

Ese aviso es una línea que dice “Copyright (c) 2022 Daniel Arbeláez”. Es la firma en la esquina del cuadro. No le cierra la puerta a nadie y tampoco desaparece cuando alguien toma el código y lo mejora.

La firma que no se puede ceder

El 3 de noviembre de 2022 registré la versión 1 ante la Dirección Nacional de Derecho de Autor (Libro 13, Tomo 92, Partida 259). En Colombia el registro no crea el derecho, que nace con la obra misma, pero deja una prueba con fecha que cualquiera puede consultar. Y pues, para alguien que trabaja dentro de la institución que usa la herramienta, esa fecha vale mucho, porque muestra que la obra existía antes de cualquier conversación institucional sobre ella.

El artículo 30 de la misma ley hace el resto. Los derechos morales del autor, entre ellos el de que se reconozca quién hizo la obra, son perpetuos e irrenunciables. Puedo regalar todos los usos del código con la licencia MIT y aun así la paternidad de la obra no se negocia ni se transfiere. Me gusta esa combinación porque separa dos cosas que solemos mezclar, la propiedad de una herramienta y el crédito por haberla hecho.

Lo que el código público me exige

Publicar el código también me puso una vara más alta. Cada error queda a la vista, cada mensaje de commit mal escrito también, y cualquiera puede ver que hubo meses enteros sin un solo cambio, de lo que hablo en la próxima entrega. Prefiero eso a la alternativa. Una herramienta pública que trabaja con expedientes debería rendir cuentas de la misma forma que se le exige a un despacho, con un rastro que otros puedan revisar.

Richard Stallman lo dijo mejor en “Software libre para una sociedad libre”, en una frase que dejé en el README de AgilEx y que dice que “la cooperación con los demás constituye la base de la sociedad”. El cuadro está en la pared para que lo mire quien quiera, y la firma sigue en su esquina. Si trabajas en un despacho o enseñas derecho, lee la licencia en dos minutos y usa el código, cópialo o mejóralo con tranquilidad.


Serie AgilEx · 2/7 · Anterior, contar folios a mano · Todas las entregas · Próxima entrega el 8 de noviembre, sobre los 16 meses sin commits.

Escrito a título personal. AgilEx es software libre (MIT) de mi autoría; no representa a la Rama Judicial y su uso en un despacho requiere las autorizaciones institucionales que correspondan.